El sistema de gestión para empresas que fabrican e instalan:
ventanería, aluminio, vidrio y carpintería a medida.
Acompaña el trabajo completo — desde la llamada del cliente hasta la garantía del equipo
instalado — sin que nadie tenga que volver a teclear lo mismo dos veces.
Versión 1.157.01 del sistema
· documento actualizado el 2 de octubre de 2026
14
áreas de trabajo
103
pantallas de trabajo
290
versiones publicadas
+7,800
pruebas automáticas por entrega
Qué es SISCOP NEXT
Es un sistema completo de gestión, pensado desde cero para un negocio muy concreto:
el de las empresas que cotizan a medida, fabrican en taller e instalan en obra.
No es un programa de contabilidad al que se le añadió un módulo de producción, ni un
sistema genérico adaptado a golpe de personalizaciones. Cada pantalla está hecha
sabiendo qué es un hueco, qué es un perfil, qué es un retazo y qué pasa cuando la
medida real de la obra no coincide con la del plano.
Un solo lugar
El cliente, la cotización, el cálculo de materiales, la compra, la orden de taller,
la factura, el cobro y la garantía viven en el mismo sistema y se alimentan entre sí.
Sin doble captura
Lo que se cotiza se fabrica; lo que se fabrica se factura; lo que se factura se cobra.
Cada paso arrastra los datos del anterior en lugar de pedirlos otra vez.
Con memoria
Nada importante se borra. Las facturas se anulan, los precios quedan congelados en
el documento que los firmó, y cada cambio deja escrito quién lo hizo y cuándo.
¿Para quién es?
Para empresas de ventanería y fachadas en aluminio y PVC, vidrieras, talleres de
carpintería metálica y cualquier fabricante que venda producto configurado a medida
y lo instale. Sirve igual a un taller de cinco personas que a una empresa con
varias bodegas, equipo comercial y obras simultáneas: lo que cambia es cuántas de
sus áreas se usan, no el sistema.
El recorrido de un trabajo
Esta es la columna vertebral del sistema. Cada eslabón entrega el siguiente sin
intermediarios y sin volver a teclear nada.
Arrastra el diagrama de lado para verlo entero
Cada flecha es un dato que viaja solo: nadie vuelve a teclearlo al otro lado
Paso 1
Llega el interesado
Se anota como oportunidad y se le da seguimiento hasta que pide precio.
Paso 2
Se cotiza
Se eligen los productos y sus medidas; el sistema calcula materiales y precio.
Paso 3
El cliente aprueba
La cotización se cierra y queda habilitada para medir y fabricar.
Paso 4
Se mide en obra
Se rectifica hueco por hueco. Lo que cambió se documenta en una adenda.
Paso 5
Se compra el material
Orden de compra al proveedor y recepción en bodega, con su costo real.
Paso 6
Se fabrica
Orden de taller, plan de corte optimizado y avance por etapas.
Paso 7
Se factura y se cobra
Factura con su comprobante fiscal, recibo de ingreso y control de cartera.
Paso 8
Se responde después
Si algo falla, la garantía se atiende con todo el historial del equipo delante.
Y el recorrido del dinero
El trabajo va de la oportunidad a la entrega; el dinero va en dos direcciones a la vez. Lo que
entra por vender y lo que sale por comprar acaban en el mismo sitio —el banco— y es ahí donde
se comprueba que todo cuadra. En SISCOP ninguno de estos pasos se teclea dos veces: cada uno
nace del anterior.
Arrastra el diagrama de lado para verlo completo
Lo que esto significa en la práctica:
cuando el taller pregunta qué hay que cortar, la respuesta ya está calculada.
Cuando administración pregunta qué falta cobrar de una obra, ya está sumado.
Y cuando un cliente llama tres años después con un motor averiado, se escanea la
etiqueta y aparece la factura, la fecha, la compra de la que salió y si le queda
garantía.
Los módulos, uno a uno
El sistema se organiza en 14 áreas de trabajo. Cada persona ve únicamente las que
su puesto necesita: el menú se dibuja según los permisos de quien entra, de modo que
un vendedor no se tropieza con las pantallas del taller ni el almacén con las del
departamento comercial.
Panel de control
Lo primero que se ve al entrar. Responde en cinco segundos a «¿cómo vamos?».
Nada de esto se teclea: sale del trabajo que el equipo va registrando
Nada del panel se rellena a mano: todo sale del trabajo real que va registrando el
equipo. Muestra los indicadores del negocio del momento, el rastreo de las órdenes
de producción recientes con su avance por etapa, y la actividad más reciente.
Cada usuario ve solo las tarjetas que sus permisos autorizan. Quien
no tiene acceso a facturación no ve cifras de facturación, aunque comparta la
pantalla con quien sí las tiene.
Y cada quien lo arma a su medida: elige entre los widgets de todas las áreas —ventas,
cobros, producción, despacho, inventario, instalaciones—, les da tamaño y los ordena
arrastrándolos. El panel se acomoda solo a la computadora, la tableta o el teléfono.
Comercial y CRM
Del primer contacto a la cotización firmada.
Cada columna es una etapa y cada tarjeta un negocio posible. Arriba, cuánto dinero hay en juego
Pipeline comercial: el seguimiento antes del sí
Un tablero donde cada negocio posible es una tarjeta y cada columna una etapa.
Se arrastra la tarjeta de una columna a otra y el cambio queda registrado al
instante para todo el equipo. Arriba se ve, en todo momento, cuánto dinero hay
en juego y en qué etapa se está acumulando el trabajo.
Nueve etapas que recorren el negocio desde el primer contacto hasta ganado o perdido.
Actividades: el diario de lo que ya pasó — llamadas, visitas a obra, mensajes — con fecha, hora y autor automáticos.
Tareas: lo que falta por hacer, con fecha y responsable.
Cotización enlazada: desde el tablero se ve qué negocios ya tienen precio enviado y cuáles no.
Cierre con motivo: al perder un negocio se registra por qué, y esa razón alimenta el análisis.
Dashboard comercial
Cuántos negocios siguen vivos, cuánto suman, cómo se reparten por etapa y qué
porcentaje se acaba cerrando. Sale íntegramente del tablero: si el tablero está
al día, estos números son la verdad del negocio.
Clientes
El archivo de a quién se le vende. Un solo buscador mira a la vez el nombre, el
RNC, el teléfono y el correo.
Contactos por cliente: el cliente es la empresa; los contactos son las personas con las que se habla — el dueño, el arquitecto, la de compras.
Nivel de lista de precios: cada cliente se asigna a una de cuatro listas de venta, y es la que se aplica sola al cotizarle.
Límite de crédito: una factura a crédito que dejaría al cliente por encima de su tope se rechaza.
Datos fiscales: RNC o identificador de extranjero, tipo de comprobante habitual y norma de exoneración si le corresponde.
Los clientes se desactivan, no se borran: su historial permanece intacto.
Proyectos (obras)
Una obra rara vez se cotiza de una sola vez: la fachada por un lado, los baños por
otro, el cerramiento después. El proyecto agrupa todas las cotizaciones de un mismo
trabajo, de modo que siempre se puede ver la obra entera — lo que vale, lo que se
lleva cobrado y lo que queda.
Cotizaciones
La pantalla central del área comercial. Se arma la propuesta eligiendo productos y
dando medidas; el sistema calcula por dentro los materiales exactos y el precio.
Productos configurados a medida junto a materiales sueltos y servicios (canteo, transporte, instalación) en el mismo documento.
Impuestos por artículo: cada renglón grava con la tasa de su propia ficha, y un interruptor deja emitir sin impuestos para un cliente exonerado.
Descuentos en importe o en porcentaje, con permiso propio.
Multi-moneda: se cotiza en la moneda que pida el cliente y los precios se reexpresan al cambiarla.
Impresión con su membrete y envío por correo al cliente desde el propio sistema.
Aprobación como paso formal: es lo que cierra el documento y habilita medir, fabricar y facturar.
Listas de precios
Dos pantallas, una para cada cosa que se vende:
Lista de precios de materiales: cada material con su costo y sus cuatro precios de venta, uno por lista.
Precios de fabricación: cómo se cobra cada producto fabricado — por tamaño (precio por metro cuadrado, con cuatro tarifas), por sus materiales más un margen, o a precio unitario de lista: lo mismo por unidad, midan lo que midan, aunque el taller siga recibiendo las medidas.
Ajuste masivo: cuando el proveedor sube un 8 %, se aplica el porcentaje a todas las filas filtradas de una vez.
Adendas (órdenes de cambio)
Cuando la obra cambia después de aprobada, la cotización original nunca se
modifica. La adenda registra la diferencia — a favor o en contra — y el cliente la
acepta o la rechaza, igual que una cotización.
Cinco cambios de alcance: un hueco crece, se elimina, aparece uno nuevo, uno se divide en dos o dos se unen en uno.
Ajustes de precio nacidos de la propia medición, cuando la medida real se sale de la tolerancia.
Todos los cambios viajan en un solo documento: al cliente le llega una orden de cambio, no tres papeles.
Expediente con fotos de lo que se encontró en obra.
Registrar el cambio y firmar lo que cuesta son permisos distintos: el medidor documenta, comercial aprueba.
El listado de cotizaciones, con su tasa, su total y su equivalente en moneda local
Ingeniería de producto
El corazón del sistema: cómo sabe SISCOP qué lleva una ventana.
Una corredera de 2400 × 1500 mm: diez piezas con sus largos, su costo y el dibujo redibujado
Esta es la diferencia de fondo con cualquier sistema genérico. Aquí no se guardan
productos terminados: se guardan recetas. Una plantilla no describe
una ventana concreta, describe cómo se fabrica cualquier ventana de ese tipo.
Se le dan el ancho y el alto, y devuelve la lista exacta de perfiles con sus largos,
el vidrio con su medida, los herrajes con su cantidad y el costo total.
Plantillas de producto
Variables: lo que se le pregunta a quien cotiza — ancho, alto, color, número de cuerpos, tipo de vidrio. Hay variables que se calculan solas a partir de otras.
Componentes: cada pieza del producto, ligada a un artículo concreto del catálogo.
Fórmulas: cada componente calcula su largo, su cantidad y su desperdicio a partir de las variables.
Reglas condicionales: deciden si una pieza va o no va según el caso, para tener un solo producto que se adapta en lugar de cinco plantillas casi iguales.
Estrategia de precio por plantilla: por tamaño o por materiales más margen.
El lenguaje de cálculo es corto a propósito:
aritmética y decisiones, nada más. No se puede escribir código dentro de una fórmula
y el sistema lo impide activamente. Es una calculadora protegida, no una puerta
abierta — de modo que configurar plantillas no puede comprometer el sistema.
Simulador
Un banco de pruebas: se le dan medidas a una plantilla y devuelve al instante el
desglose completo de materiales y el costo, sin crear ninguna cotización ni
tocar el inventario. Sirve para afinar una plantilla nueva, para comprobar
un cálculo que no cuadra y para dar un precio orientativo por teléfono. Acepta
medidas en milímetros o en pulgadas.
Biblioteca global
Plantillas ya hechas y probadas, listas para copiar. En lugar de configurar catorce
componentes con sus fórmulas desde cero, se importa una corredera que ya funciona y
se ajusta a los materiales propios. La copia es completamente independiente: a
partir de ese momento es de la empresa y se puede modificar sin afectar a nadie.
Compras e inventarios
Qué material existe, qué hay de él, dónde está, cuánto vale y de dónde vino.
Primero, el catálogo sobre el que se apoya todo lo demás
Cuatro pestañas por tipo de material, con los artículos agrupados por línea
Líneas y acabados
Las líneas o sistemas de perfilería con los que se trabaja, y los acabados y colores
disponibles. Son dos listas cortas que organizan todo el catálogo.
Catálogo de materiales
Todo lo que se compra y con lo que se fabrica, dividido en cuatro familias porque
cada una necesita datos técnicos distintos y el sistema las trata distinto:
Perfiles
Barras con su largo estándar
Vidrios
Láminas con sus dimensiones
Accesorios
Herrajes y componentes
Insumos
Silicón, tornillería, consumibles
Generar variaciones: un perfil por cinco acabados son cinco artículos; el sistema los crea de una vez en lugar de a mano.
Impuesto por artículo: cada ficha declara a qué tasa grava, y de ahí sale el cálculo en compras y en ventas.
Control por número de serie y meses de garantía, para los artículos que lo merecen.
Mínimos y puntos de reposición por artículo y por bodega.
La ficha de una unidad vendida: de qué compra vino, a quién se le vendió y sus dos garantías
La diferencia que casi ningún sistema tiene
Un tornillo es una cantidad: se tienen ochenta y se gastan tres. Pero
un perfil de aluminio o una lámina de vidrio no son una cantidad: son
piezas concretas, cada una con su largo. SISCOP las controla como lo que
son — barras enteras, láminas y retazos, cada retazo con su etiqueta y su medida —
porque de ahí sale el ahorro al cortar. Un inventario que solo cuenta unidades no
puede decir si el pedazo que sobró de ayer sirve para la pieza de hoy.
Dashboard de inventario
Qué existencias hay en cada bodega y cuánto valen, con el estado de cada artículo
frente a los mínimos configurados y los avisos de reposición.
Bodegas y proveedores
Cada existencia vive en una bodega concreta: el mismo perfil en el taller y en la
sucursal son dos existencias distintas, con su conteo y sus mínimos propios. Los
proveedores guardan sus datos de contacto y si facturan o no impuestos.
Órdenes de compra y recepción
Pedir y recibir son dos cosas distintas: crear la orden no suma nada al inventario; el stock sube cuando el material llega y se registra la recepción.
Recepción parcial: los proveedores entregan tarde, incompleto o por partes, y el sistema lo contempla.
ITBIS calculado solo artículo por artículo, con la posibilidad de ajustarlo a la factura del proveedor al céntimo.
Compras en otra moneda, valorizadas a la tasa del día en que el material entró a bodega — que es lo que de verdad costó.
Normas fiscales aplicables también a la compra.
Impresión del listado con el membrete de la empresa y los filtros aplicados.
Kardex
El libro contable del inventario: todo lo que ha entrado y salido, en orden.
No se edita ni se borra. Si algo está mal, se corrige con otro
movimiento que deja constancia — nunca reescribiendo el pasado. Filtrando por un
material aparece su saldo corrido movimiento a movimiento.
Números de serie
Hay artículos en los que «tres unidades» no basta: un motor de portón, una cerradura
electrónica, un equipo con garantía. Estos se controlan pieza por pieza.
Captura al recibir: se teclean, se pegan de una lista o se pasan con el lector de código de barras.
Etiquetas para imprimir con su código de barras, en formato rollo o en hoja.
Al vender, el sistema pregunta qué unidades salen, y en el mostrador basta escanear la etiqueta.
Ficha completa de cada unidad: de qué compra vino, a qué cliente se vendió, en qué factura, en qué obra quedó instalada y en qué estado de garantía está.
Aviso de garantías por vencer en los próximos días.
Se enciende artículo por artículo: lo que ya estaba en el estante sigue vendiéndose sin etiqueta, sin obligar a reetiquetar el almacén.
Conteo físico
Recorrer la bodega con la lista, apuntar lo que hay de verdad y aplicar todos los
ajustes de un golpe, con su rastro en el kardex. Es la forma honesta de cuadrar el
sistema con el estante.
El kardex: cada línea dice qué material, en qué bodega, cuánto, por qué y quién
Cuentas por pagar
Lo que se le debe a cada proveedor, y quién autoriza pagarlo.
Comprar y pagar son dos cosas distintas, y aquí se separan.
El material entra al almacén cuando llega; la deuda nace con la factura del proveedor;
y el dinero sale cuando alguien con autoridad lo autoriza. SISCOP no deja que esos tres
momentos se confundan, porque es donde se pierde el control del efectivo.
Lo que se debe hoy, lo que vence esta semana y lo que ya está vencido, antes de abrir nada
Facturas de proveedor
Nacen solas de la recepción: al completar una orden de compra, el borrador de la factura ya viene con lo que llegó y a qué precio. Nadie vuelve a teclear renglones.
Borrador y registro separados: se revisa contra el papel del proveedor y se registra; registrar es lo que crea la deuda.
Tolerancia contra lo recibido: si lo facturado se aparta de lo que entró más de lo que la empresa admite, hay que aceptarlo a mano. Una diferencia silenciosa es dinero regalado.
Comprobante fiscal del proveedor, con su validación de formato y su tipo de gasto para la DGII.
Gasto menor y comprobante informal: cuando el proveedor no da comprobante, la empresa emite el suyo (B11, B13, E41, E43) y consume su propio folio, como manda la norma.
Retenciones de ITBIS e ISR calculadas por reglas configurables, no escritas en el programa: cambian con la norma y se ajustan sin tocar el sistema.
Notas de crédito del proveedor, que bajan la deuda sin borrar nada.
La deuda repartida por tramos de vencimiento: a quién hay que pagarle primero se ve sin calcular nada
La nómina de pago: cuatro ojos sobre el dinero que sale
Pagar de a una factura es cómodo y es exactamente como se descontrola una empresa. En SISCOP
los pagos se agrupan en una nómina: se elige qué facturas entran, se arma, y
entonces —y solo entonces— alguien con autoridad la autoriza. Quien la envió no puede
autorizarla: son cuatro ojos, y el sistema lo hace cumplir.
Arrastra el diagrama de lado para verlo completo
La hoja que se archiva firmada: quién la armó, quién la autorizó y a quién se le pagaEl gerente que autoriza no siempre está delante del sistema, y la nómina no puede esperar a que lo esté
Pagos y tesorería, cosidos
Un pago por proveedor y moneda, con su comprobante imprimible.
Cada pago escribe su movimiento en el libro de banco o en la caja general: el dinero no sale por un lado sin aparecer por el otro.
Cheques con su número, tomado de la chequera de la cuenta, y transferencias con su referencia.
Diferencia cambiaria calculada cuando se paga en una moneda distinta de la de la factura.
Revertir una nómina pagada anula sus pagos, tacha sus apuntes y devuelve las facturas a deber — con motivo y con rastro.
Liquidación aduanal: lo que de verdad costó la importación
Una importación no cuesta lo que dice la factura del proveedor. Hasta que no llegan el
flete, el seguro, los aranceles y el transporte interno no se sabe lo que costó cada
artículo puesto en almacén. SISCOP reparte esos gastos entre lo recibido
—por valor, por peso, por volumen o por cantidad— y reescribe el costo.
Cerrar la liquidación recostea el material que todavía está en la bodega, barra por barra si hace falta.
Cada ajuste queda con el costo de antes y el de después: se puede explicar de dónde salió cada peso.
En la orden de compra aparece después qué artículos cambiaron de costo —en rojo los que subieron, en verde los que bajaron— y se pueden ajustar ahí mismo los cuatro precios de venta.
Lo que el cierre no pudo tocar se dice en voz alta, no se calla.
Producción
Del plano a la pieza cortada.
Cinco columnas con las órdenes en cada etapa. El color del fondo avisa de las fechas
Rectificación de medidas
Entre lo que se cotizó sobre plano y lo que mide el hueco de verdad casi siempre hay
diferencia. Rectificar es ir a la obra y dejar la medida definitiva de fabricación.
Nada baja al taller sin pasar por aquí.
Tolerancias en tres bandas: una diferencia de 3 mm y una de 30 cm no son el mismo problema, y el sistema no las trata igual. La pequeña pasa sola; la grande exige que alguien firme el sobreprecio.
Aprobación técnica y económica separadas: dar por buena una medida es del medidor; firmar lo que cuesta es de comercial.
Fotos de obra tomadas desde el propio móvil.
Pensada para usarse en obra, desde el teléfono, con la cinta en la mano.
Lo que cambia genera automáticamente el borrador de la adenda para el cliente.
Tablero de producción
El taller entero en una pantalla. Cada tarjeta es una orden y cada columna una etapa.
Cinco etapas del proceso, desde pendiente hasta listo.
Fecha de compromiso con aviso por color: amarillo si vence hoy o mañana, rojo si ya venció.
Prioridad y técnicos asignados por orden.
Avance por porcentaje según las piezas fabricadas.
Se fabrica por partes: no hace falta mandar una torre entera de golpe.
Optimización de cortes
Probablemente la pantalla que más dinero ahorra del sistema. Decide
cómo repartir las piezas que hay que cortar entre las barras y láminas disponibles,
gastando lo menos posible.
Varias órdenes a la vez: ahí está el ahorro real — dos trabajos distintos que usan el mismo perfil pueden compartir barra.
Aprovecha los retazos que quedaron de corridas anteriores antes de abrir una barra nueva.
Plan de corte imprimible para el taller, con qué sale de cada barra.
Confirmar la corrida consume el material de verdad: descuenta las barras, da de alta los remanentes con su etiqueta y lo deja anotado en el kardex.
Órdenes archivadas
Todo lo que salió del tablero, conservado con la etapa real en que estaba al
archivarse. El tablero no se llena de trabajo terminado y no se pierde nada.
El plan de corte: cada barra con sus piezas, su desperdicio y de qué orden sale cada una
Despacho
Lo que sale por la puerta, y con qué papel sale.
La mercancía no sale de una obra que todavía no se ha
pagado — salvo que alguien con autoridad lo decida, y entonces queda anotado
quién lo decidió. Es el último candado antes de la puerta, y el único que protege al
que carga el camión de una discusión que no le toca.
Lo que está listo para entregar, con su factura al lado y su estado de cobro a la vista
El conduce con su numeración propia: qué sale, en qué camión, con qué chofer y para qué obra.
Despacho parcial: lo que sale hoy sale, y la factura queda marcada con lo que todavía debe salir.
Liberar una factura con saldo es un permiso aparte, y cada liberación queda registrada con su motivo.
Desde el teléfono en el almacén, que es donde está quien despacha, no en un escritorio.
Anular un conduce devuelve la mercancía a su sitio y deja la factura como estaba.
El papel que viaja con la mercancía y que firma quien la recibe en obra
Instalación
Lo que quedó puesto en la pared, y quién lo recibió.
Entre «salió del taller» y «el
cliente llamó con un problema» puede haber medio año. Hasta
ahora ese medio año no lo veía nadie: la ventana seguía figurando
como fabricada aunque llevara meses puesta. El acta de instalación firmada
es lo que cierra el círculo, y es también el papel que protege a la empresa
cuando alguien discute qué se entregó y qué no.
En cuanto el taller da un hueco por fabricado aparece aquí, agrupado por obra y listo para citar
Cuadrillas propias y subcontratadas. La subcontratada apunta al proveedor del mismo directorio de compras: a esa gente se le paga, y el pago ya tiene su sitio.
Tres resultados por hueco, no dos: instalado, no instalado —con su motivo y a dónde va el problema— y aplazado, que es «se acabó el día» y devuelve el hueco a la lista sin ensuciar el reporte de incidencias.
El cliente firma con el dedo, en el teléfono, delante del hueco. El trazo se guarda dentro del acta y sale impreso en ella, así que reimprimirla dentro de cinco años la saca firmada. Quien prefiera el papel puede firmarlo y fotografiarlo: se guarda igual.
Fotos del antes y el después, hueco por hueco. Se toman con el mismo teléfono, se reducen antes de subir para que no dependan de la señal de la obra, y al cerrar el acta quedan congeladas: son la prueba de lo que se entregó, no un álbum que se pueda retocar después.
Si el cliente se niega a firmar, alguien con autoridad puede cerrar el acta igual dejando escrito el motivo y quién lo presenció — y el papel sale diciéndolo en su cara.
Un hueco instalado ya no se toca desde el taller. Ni calidad ni producción pueden moverlo sin anular antes el acta, y el aviso dice cuál.
Anular devuelve solo lo que esa acta instaló: un hueco que se aplazó aquí y se instaló de verdad en otra visita no se toca.
Al cliente se le avisa qué día va la cuadrilla, con un enlace donde contesta de un clic si ese día puede recibirlos —sin cuenta ni contraseña—. Un «ese día no puedo» que llega a tiempo evita el viaje perdido: la cuadrilla, las horas y el hueco de agenda que le quitó a otra obra.
Un calendario de cuadrillas por semana, no de mes: una fila por cuadrilla, y la fila vacía es la que está libre. Contesta de un vistazo la pregunta que de verdad se hace quien programa, que es a quién darle la obra siguiente.
La garantía del cliente arranca al INSTALAR, no al despachar. Entre que un motor sale del almacén y el día en que el cliente puede usarlo pueden pasar semanas de obra, y ese tiempo no se le cobra al cliente.
Su propia área de reportes, y las cifras en el panel de inicio: cuántos huecos esperan visita y cuántas visitas de hoy siguen abiertas.
El cierre, con el recuadro donde firma quien recibe la obra. Arriba, lo que va a pasar con las cifras del acta, dicho antes de que paseLa misma firma, ya en el papel que se archiva. Una vez cerrada, el acta se reimprime igual dentro de cinco años, porque queda congelada
Facturación y cobros
Del trabajo entregado al dinero en caja.
Dos etiquetas que son cosas distintas: «Emitida» habla del documento, «Pendiente de cobro» habla del dinero
Una factura de SISCOP no se teclea: se arma.
Se elige la cotización aprobada, se marca qué parte de la obra se va a cobrar, y el
sistema trae los precios y los impuestos tal como se firmaron. En la factura
no se pueden tocar: lo que se firmó no se vuelve a negociar por descuido.
Facturas
Borrador y emisión separados: se prepara con calma y se revisa; emitir es otro permiso y es irreversible.
Control que impide facturar de más: un hueco ya facturado deja de ofrecerse, y el total de la obra es un techo que el sistema no deja superar — ni sumando avances y piezas por separado.
Emitir descarga la mercancía vendida del inventario, salvo lo que ya consumió producción, que no se descuenta dos veces.
Emitir y cobrar en una sola operación cuando el cliente paga en el acto.
Anular con motivo: una factura emitida no se borra nunca; se anula, libera lo facturado y devuelve al inventario lo que había salido.
Punto de venta (mostrador)
Para vender sin cotización detrás: alguien llega al mostrador y se le factura ahí
mismo. Vende las dos cosas que vende la empresa.
Material de bodega — perfiles con su acabado, vidrio, herrajes — con lector de código de barras.
Productos fabricados a medida, configurados con el mismo motor que la cotización, incluso varias medidas del mismo producto en una sola visita.
Descuento sobre el total, protegido por permiso: sin él se factura, pero al precio de lista.
Multi-moneda, y se puede cobrar en una moneda distinta de la que se factura.
Cobrar e imprimir en un solo botón, con cálculo de devuelta en efectivo.
Facturar por obra y por avances
Cada proyecto con lo que vale, lo cobrado y lo que queda, sumando todas sus
cotizaciones. Cuando la obra se cobra por etapas — «30 % al firmar, 40 % al
instalar, 30 % al entregar» — se definen hitos, en porcentaje o en
importe fijo, y se factura contra ellos.
Cobros
Recibo de ingreso con numeración propia por cada peso que entra, archivado en PDF automáticamente.
Varias formas de pago en el mismo recibo: efectivo, tarjeta, transferencia, cheque o una mezcla.
Anticipos: se puede cobrar antes de que exista la factura y aplicar el dinero después.
Cobro en moneda distinta a la de la factura, con su conversión.
Retención gubernamental cuando paga una institución del Estado.
Cobrar, aplicar y anular son permisos separados: recibir el dinero lo hace la caja; decidir a qué deuda va, quien vigila la cartera.
Cuentas por cobrar
Quién debe, cuánto y desde cuándo. La cartera repartida en seis tramos de
antigüedad, el estado de cuenta de cada cliente, la deuda agrupada por obra y el
control del límite de crédito. Y en papel: el reporte de cartera por cliente,
con su teléfono, detallado con cobros y notas o simplificado.
Notas de crédito y de débito
Una factura emitida no se toca. Cuando hay que corregirla se emite una nota, que es
un documento aparte con su propia numeración fiscal.
Notas de crédito por devolución, ajuste de valor, descuento posterior o corrección. Solo la devolución mueve mercancía; las demás son dinero.
Notas de débito para cobrar de más sobre una factura ya emitida: mora, flete, un precio que salió por debajo del acordado.
En la ficha de cada factura aparece una tarjeta con todas las notas que la afectan y su total neto.
Comprobantes fiscales electrónicos (e-CF) — República Dominicana
En República Dominicana una factura no vale sin su NCF. SISCOP lo pone solo al
emitir, lo imprime en el papel y lleva la cuenta de los que quedan. Con el módulo de
facturación electrónica contratado, además transmite el comprobante a la
DGII y devuelve la factura con su código QR y su timbre electrónico.
Tipos soportados: Crédito Fiscal (31), Consumo (32), Nota de Débito (33), Nota de Crédito (34), Regímenes Especiales (44), Gubernamental (45) y Exportaciones (46).
Comprobantes tradicionales de la serie B para quien todavía no está en facturación electrónica.
Rangos autorizados con aviso antes de que se agoten o venzan.
Normas de exoneración como la 07-07, que grava sobre una base reducida.
Bitácora completa de cada conversación con Hacienda: qué se mandó y qué contestó, intento por intento.
Reenviar o reasignar un comprobante rechazado, según lo que diga la respuesta de la DGII.
Un envío que falla por un dato mal escrito no gasta el comprobante: se corrige la ficha y se reintenta con el mismo número.
La numeración y el control de comprobantes funcionan en todas las empresas. Lo que se
contrata aparte es la transmisión automática a la DGII.
Un recibo que entró en dos formas de pago y se repartió entre varias facturas
Tesorería
Dónde está el dinero, peso por peso.
Ningún saldo está guardado. Cada vez que se
pregunta, se calcula sumando los movimientos vivos. Es la diferencia entre un sistema
que dice cuánto hay y uno que lo sabe: dos pantallas abiertas nunca
enseñan cifras distintas del mismo momento, y nadie puede «arreglar» un saldo.
El libro de una cuenta, con su saldo corrido renglón a renglón
El camino del efectivo, sin agujeros
El dinero que entra por el mostrador tiene que llegar al banco, y entre una cosa y la otra
es donde se pierde. SISCOP cose esa cadena entera: el cobro entra a la caja, el cuadre la
cierra, el depósito la vacía hacia el banco y la conciliación comprueba que el banco vio lo
mismo que nosotros.
Arrastra el diagrama de lado para verlo completo
La gaveta: lo que hay ahora mismo, por moneda, y de dónde salió cada pesoLa conciliación: a un lado el libro, al otro el estado del banco, y las partidas que faltan por casar
Libro de banco
Una cuenta, un libro: cada cuenta arranca con su saldo inicial y a partir de ahí todo es movimiento.
Catálogo de tipos de movimiento —cheque, transferencia, depósito, cargo del banco, comisiones— que decide si suma o resta y qué datos exige antes de dejar registrar.
Chequeras con su rango: el número de cheque sale de ahí y no se repite.
Avisar por debajo de: a cada cuenta se le puede poner un saldo mínimo y el sistema avisa cuando lo cruza.
Anular deja rastro, y lo que el banco ya vio no se anula: se corrige con dos renglones que se cancelan entre sí.
Caja general y conciliación
Saldo por moneda, con todo lo que entró y salió: cobros, devoluciones, gastos chicos.
Cuadre de caja con desglose por denominación —cuántos billetes de cada uno— y el descuadre anotado con su explicación.
El acta del cuadre se imprime y se archiva firmada.
Conciliación por período, casando renglón a renglón, con su acta cerrada y su diferencia explicada.
Lo conciliado queda sellado: no se le pueden meter movimientos por debajo a un mes ya cerrado.
Posventa y garantías
Lo que pasa después de entregar.
El expediente: la reclamación, de dónde vino el equipo y todo lo que se le ha hecho
Existe para contestar en treinta segundos la pregunta que siempre llega por teléfono:
«este motor lo compré con ustedes, ¿todavía tiene garantía?». Se escanea la
etiqueta del equipo y el sistema saca solo el artículo, el cliente, la obra, la
factura, el proveedor, la compra de la que salió y el estado de las dos garantías —
la del cliente y la que da el proveedor.
Un expediente por reclamación, con su número propio y su historial completo.
Recorrido en línea recta: abierto, recibido, en evaluación, resuelto, entregado y cerrado. La pantalla solo ofrece el paso que toca.
Siete resoluciones: reparación, sustitución, devolución del dinero, nota de crédito, rechazado, fuera de garantía o baja del equipo.
Sustitución con trazabilidad: la unidad de reemplazo hereda el cliente, la factura y lo que quedaba de garantía, y queda enlazada a la averiada. El número de serie de un equipo nunca se reescribe.
Apartar el reemplazo desde que el equipo llega al taller, para que el mostrador no venda la última unidad mientras se decide.
Reclamo al proveedor dentro del mismo expediente y en paralelo: al cliente se le responde igual.
Garantías congeladas al abrir: lo que decidió si se atendía gratis queda fijado ese día y no cambia al recalcularse meses después.
Fotos y evidencias: el daño, la etiqueta, el informe técnico, el comprobante de entrega.
Permisos propios, separados de los de inventario.
Mantenimiento preventivo: la otra mitad del oficio
Las garantías atienden lo que se rompió. Esto trabaja para que no se rompa, y de
paso vende. El sistema ya sabe qué equipos entregó, a quién y cuándo; lo único que
hace falta es marcar en la ficha del artículo cada cuántos meses toca revisión.
A partir de ahí sale solo el listado de a quién le toca, ordenado por lo más
atrasado.
El cliente contesta de un clic desde su teléfono. Se le manda un correo con su equipo, la fecha propuesta y qué incluye la visita, con dos botones: sí o no. No necesita cuenta ni contraseña, y lo que pulse aparece en el sistema como su estado de seguimiento.
Orden de trabajo con lista de comprobación. Se escribe una vez qué hay que revisar en cada tipo de equipo y se engancha al artículo. Cada visita sale con su lista, que el técnico va contestando desde el móvil: hecho, no aplica o con falla —y las dos últimas piden decir por qué—.
No se cierra dejando en blanco lo obligatorio. Es lo que hace que una lista de comprobación valga algo: sin esa regla, «se hizo» significaría solo que alguien pulsó un botón.
Fotos de la visita — el filtro antes y después, la placa, la fuga que apareció — y el papel para llevarse a casa del cliente, con su dirección, su teléfono y las casillas en blanco para ir marcando a mano.
Lo que el cliente confirma puede pasar al embudo comercial como una oportunidad, ya cualificada. Es la vuelta completa: la posventa alimentando otra vez a lo comercial.
Los equipos vendidos a los que les toca revisión, con sus tres fechas: la del mantenimiento y las dos garantías
Administración
Las reglas con las que trabaja el sistema y quién puede tocar qué.
Los permisos, agrupados por módulo. Cada casilla explica en una línea lo que abre
Mi empresa
La ficha de la empresa y las reglas de cálculo, organizadas por pestañas: los datos
fiscales y el logo que se imprime en cada documento; los parámetros del motor de
cotización (ingeniería, costos, márgenes, listas de precios, inventario,
tolerancias de rectificación, correo); la numeración de los ocho tipos de documento;
los impuestos y sus normas; los rangos de comprobantes fiscales; y las escalas de
comisión.
Usuarios, roles y permisos
Cada persona entra con su correo y su contraseña. Lo que puede hacer no se decide
usuario por usuario, sino con roles: perfiles con nombre —Ventas,
Almacén, Producción— a los que se les marcan permisos.
169 permisos repartidos en 35 módulos, cada uno con una frase que explica qué abre y qué no.
Los permisos separan responsabilidades reales: preparar una factura y emitirla; registrar un cambio de obra y firmar lo que cuesta; cobrar y decidir a qué deuda se aplica.
Cambios inmediatos: al modificar un rol, alcanza a todas las personas que lo llevan sin necesidad de volver a entrar.
Botón «Accesos» en cada pantalla operativa: muestra qué roles pueden entrar y a cuántas personas afecta cambiar algo.
Nadie puede quitarse a sí mismo los permisos de administración.
Los usuarios se desactivan, no se borran: su firma queda en todo lo que aprobaron.
Auditoría
El libro de a bordo: quién hizo qué, cuándo y desde dónde. No se escribe a mano ni se
puede editar. Al abrir cualquier línea se ve el antes y el después de cada
dato que cambió, escrito en lenguaje normal.
Monedas
Las monedas con las que se trabaja y a cómo está cada una. Sirve para cotizar en
divisas y para mantener los costos al día cuando se compra en el extranjero y la
tasa se mueve. Siete permisos finos permiten, por ejemplo, que compras actualice la
tasa cada mañana sin poder crear monedas ni reprecir el catálogo.
Formatos de impresión
Los papeles de la empresa. Un diseñador de arrastrar bloques permite componer el
membrete, el cuerpo, los totales y el pie, y asignar cada diseño al documento que
corresponda: cotizaciones, facturas, recibos, notas. Con vista previa de cada
combinación antes de imprimir.
Avisos
De qué avisa el sistema, con qué condición y a quién le llega. Treinta hechos
configurables y una bitácora que explica, aviso por aviso, a quién le llegó y por qué
—o por qué no—. Tiene su propio capítulo más adelante:
el sistema le busca a usted.
Traer los datos que ya existen
Nadie empieza de cero: hay un catálogo en una hoja de cálculo, unos clientes en otra y
unas existencias contadas el mes pasado. SISCOP los importa desde archivos de Excel o
CSV —clientes, proveedores, catálogo, precios, existencias, cuentas por cobrar y por
pagar— revisando antes de escribir: primero dice qué filas entrarían,
cuáles están repetidas y cuáles tienen algo mal, y solo entonces se confirma. Una
importación que se equivoca se deshace entera.
Respaldos
Una copia automática cada noche, guardada fuera del servidor que la generó, y la
posibilidad de crear una a mano antes de un cambio grande. Se puede descargar, y
restaurar es una operación con permiso propio que queda registrada: recuperar datos no
es algo que deba poder hacer cualquiera sin dejar rastro.
Vendedores y comisiones
Vendedores internos (usuarios del sistema) y externos (comisionistas que no entran).
Cada tipo tiene su escala de comisión de dos tramos, progresiva. El
dashboard comercial compara a todo el equipo — cuánto cotiza cada uno, cuánto le
aprueban y su conversión — y distingue quién puede ver solo su resultado y quién el
de todos.
Reportes
Preguntarle al sistema lo que uno necesita saber.
Cada área trae sus consultas y sus impresos, pero lo que de verdad cambia una empresa es
poder preguntar lo suyo: las ventas de este vendedor en esta línea, la cartera de
un cliente con sus teléfonos, el margen por obra. SISCOP trae un catálogo de reportes
listos y un diseñador para los que no están.
El catálogo: cada quien ve los reportes de las áreas a las que tiene acceso, y marca como favoritos los que usa cada día
Parámetros antes de correr: un período, un cliente, una obra, un vendedor. Con atajos como «este mes» o «mes anterior».
Filtros con catorce operadores —mayor que, contiene, está entre, está vacío— sobre los campos que cada reporte publica.
Agrupaciones, subtotales y totales, con el formato de cada columna: dinero con su símbolo, porcentajes, fechas.
Impresión con la identidad de la empresa y exportación para seguir trabajando fuera.
Envío por correo del reporte ya generado.
Permiso por área: quien no puede ver compras tampoco puede correr un reporte de compras, aunque le pasen el enlace.
El diseñador de reportes
Los reportes nuevos se dibujan: se elige de dónde salen los datos, qué columnas se
enseñan, cómo se agrupan y qué se le pregunta a quien lo corre — todo en pantalla y con
vista previa. Cada reporte se versiona, así que se puede mejorar sin romper el que la
gente ya usa, y se decide a qué empresas alcanza.
Un reporte se dibuja: columnas, filtros, agrupaciones y parámetros, con su vista previa al lado
Soporte técnico
Ayuda dentro del propio sistema, sin salir a buscarla.
Tus tickets a la izquierda y la conversación del que tengas abierto a la derecha
Tickets con conversación, adjuntos de imágenes y estado visible. Todo queda escrito y con fecha.
Chat en vivo: los mensajes llegan sin recargar la página, con doble visto cuando el otro lado los lee.
Asistente automático que contesta al momento leyendo los manuales del sistema y los artículos de ayuda. Tiene prohibido deducir o inventar: si la respuesta no está escrita, pasa el ticket a una persona y lo dice en el chat.
Llamadas de audio dentro del propio ticket, sin instalar nada y sin dar el teléfono.
Compartir pantalla durante la llamada, en cualquiera de los dos sentidos, con un puntero que señala sobre la pantalla del otro.
Manual integrado: cada pantalla operativa tiene un botón que abre directamente su capítulo, con capturas reales del sistema.
Además, la plataforma puede avisar dentro del sistema:
los mensajes sobre mantenimientos, funciones nuevas o avisos importantes aparecen como
una ventana al entrar, con confirmación de lectura. No se pierden en un correo que
nadie abre.
El sistema le busca a usted
Un sistema que hay que vigilar es un sistema que se usa a medias. Nadie entra cada mañana a
mirar si algún perfil bajó del mínimo, si una factura venció sin cobrarse o si la DGII rechazó
un comprobante anoche. SISCOP lo mira por usted y le avisa —en la campana, en el teléfono o
por correo— y usted decide de qué, cuándo y a quién.
Lo que esto tiene de distinto
En casi todos los sistemas, a quién le llega cada aviso está escrito dentro del programa: para
que el gerente reciba uno que no recibe hay que pedir un cambio y esperar una versión. Aquí no.
Sobre treinta hechos que el sistema reconoce, cada empresa escribe sus propias
reglas desde una pantalla, en un minuto, sin llamar a nadie.
Arrastra el diagrama de lado para verlo completo
Cada regla se lee de corrido: qué tiene que pasar y a quién se le avisaLa bitácora contestando que no: «no se cumple Importe mayor 100000», con el número delante
De qué avisa, hoy
Treinta hechos repartidos por todo el sistema. Ninguno hay que configurarlo para que funcione:
cada empresa nace con sus reglas puestas, reproduciendo lo que el sistema ya avisaba, y a partir
de ahí se ajustan.
Dinero que entra
Factura vencida sin cobrar
Cobro de cliente recibido
Factura de venta emitida o anulada
Cuadre de caja con diferencia
Depósito en el banco
Dinero que sale
Nómina pendiente de autorizar
Nómina autorizada, pagada o revertida
Factura de proveedor por vencer o vencida
Transferencia saliente del banco
Saldo bajo en una cuenta
Taller y almacén
Existencia por debajo del mínimo
Llegó material de una orden
Liquidación aduanal cerrada
Calidad rechazó una pieza
Orden lista para entregar
Clientes
Aceptó o rechazó una cotización
Cotización sin respuesta
Contestó al recordatorio de mantenimiento
Fiscal
La DGII rechazó un comprobante
Comprobantes fiscales por agotarse
Folios electrónicos por agotarse o agotados
La empresa
Cambió la tasa de una moneda
Espacio de almacenamiento al límite
Movimiento escrito a mano en el libro
Y lo que no hace, a propósito
No inunda. Los avisos que ocurren muchas veces al día —cada factura, cada cobro— nacen apagados y con un importe de ejemplo: se encienden poniendo su cifra.
No repite. Lo que sigue pasando mañana —una factura vencida, un artículo bajo mínimo— avisa una vez y vuelve a avisar cuando la situación se arregla y se repite.
No duplica. Quien cae en tres reglas recibe un aviso, y las tres quedan anotadas.
No deja que una regla mal escrita tumbe nada. Un aviso que falla se registra y la operación sigue: nunca cuesta un cobro, una emisión ni un pago.
Lo que hace distinto a SISCOP
Muchas de estas cosas no se encuentran en un sistema de gestión general, y son
precisamente las que deciden si un software sirve o estorba en este oficio.
Arrastra el diagrama de lado para verlo entero
Un número de serie contesta de una vez todo lo que hay que saber de una unidad
Sabe fabricar, no solo vender
El motor de ingeniería convierte «ventana corredera de 2,40 × 1,50» en la lista exacta
de perfiles con sus largos, el vidrio con su medida y los herrajes con su cantidad. Sin
eso, cotizar a medida es una hoja de cálculo aparte que nadie mantiene.
Cuenta piezas, no cantidades
Las barras, las láminas y los retazos se controlan uno a uno, con su largo. Es lo que
permite que la optimización de cortes aproveche lo que sobró la semana pasada.
Contempla que la obra cambia
La rectificación con tolerancias y las adendas están hechas para lo que pasa de verdad:
el hueco creció, apareció uno nuevo, otro se eliminó. El cambio queda documentado,
valorado y firmado, en lugar de discutirse al final.
Impide cobrar dos veces
Facturar por avances y facturar pieza a pieza, cada cosa por separado, parece
razonable; juntas cobran la obra dos veces. El sistema lleva el techo de cada obra y
no deja pasarlo.
Facturación electrónica de verdad
No es un archivo que alguien sube a otra parte: la factura sale numerada, se transmite,
vuelve firmada y se imprime con su timbre y su QR. Con bitácora de cada intento, para
saber exactamente qué se mandó cuando algo se rechaza.
Trazabilidad hasta el equipo instalado
Una etiqueta escaneada devuelve la compra, la factura, el cliente, la obra, el hueco y
las dos garantías. Es lo que convierte una reclamación de media hora en una de treinta
segundos.
Cada quien ve lo suyo
Los permisos están pensados sobre responsabilidades reales, no sobre pantallas. Quien
vende no fija precios de costo; quien mide no firma sobreprecios; quien cobra no decide
a qué deuda se aplica el dinero.
Cuatro ojos sobre el dinero que sale
Los pagos no se hacen de a uno: se agrupan en una nómina que alguien con autoridad
autoriza, y quien la envió no puede autorizarla. El gerente puede firmarla desde su
correo sin entrar al sistema, y queda su nombre, su hora y su IP.
Los avisos los configura usted
Treinta hechos del sistema sobre los que cada empresa escribe sus reglas: de qué avisar,
con qué condición y a quién. En casi todos los sistemas eso está escrito dentro del
programa y cambiarlo cuesta una versión; aquí es una pantalla y un minuto.
Nada se reescribe
Los documentos se anulan con su motivo, el kardex se corrige con otro movimiento y la
auditoría guarda el antes y el después. Un sistema del que uno se puede fiar es un
sistema que no deja borrar el pasado.
Seguridad, control y respaldo
Sus datos son solo suyos
Cada empresa vive aislada del resto. Ningún usuario de una empresa puede ver, buscar ni
alcanzar información de otra: la separación no depende de un filtro en pantalla, está en
la raíz del sistema.
Acceso por persona
Cada quien entra con su propio correo y contraseña, con recuperación por enlace de un
solo uso. Una sesión de escritorio y una de móvil por persona: el
teléfono no cierra la del ordenador, pero una cuenta no se puede repartir entre varios
—y si alguien entra desde otra computadora, el sistema avisa de que va a cerrar la otra
sesión antes de hacerlo.
Todo queda registrado
La auditoría anota cada creación, modificación y eliminación con su autor, su momento y
el detalle de lo que cambió. No se puede editar ni desactivar.
Respaldo automático diario
La plataforma saca una copia de seguridad todos los días a la hora configurada, con su
historial. Una empresa se puede restaurar entera desde su respaldo — incluso si se
eliminó — y el sistema avisa a sus usuarios mientras la restauración está en curso.
Sobre la calidad del software
SISCOP NEXT lleva 290 versiones publicadas
y cada entrega pasa por +7,800 comprobaciones automáticas antes de salir. No es un dato de
marketing: es la razón por la que se puede corregir algo un lunes y publicarlo el martes sin
romper lo que ya funcionaba. Cada versión trae además su lista de novedades en lenguaje
llano, visible dentro del sistema en la ventana «Acerca de».
Cómo se accede y desde dónde
En el móvil el menú arranca cerrado y las tarjetas se reordenan solas
Sin instalar nada
SISCOP se abre en el navegador. No hay programa que instalar en cada equipo, ni
servidor que comprar y mantener, ni licencias por puesto que administrar.
También como aplicación
Se puede instalar en el ordenador o en el móvil y usarlo con su icono y su ventana
propia. Es la misma aplicación y los mismos datos: lo que se guarda desde el móvil lo
ve al momento quien esté en el ordenador.
Pensado para la obra
Las pantallas que se usan fuera de la oficina — rectificación de medidas, tablero de
producción, conteo físico — están adaptadas al teléfono, con acceso directo a la cámara
para las fotos.
Se actualiza solo
Cuando se publica una versión nueva, el sistema la recoge sin que nadie tenga que
descargar ni instalar nada. Todo el mundo trabaja siempre sobre la misma versión.
Avisos donde estén
Una campana dentro del sistema recoge lo que ocurre — una cotización aprobada, una orden
que cambió de etapa, una respuesta de soporte — y se pueden activar avisos en el
dispositivo para recibirlos aunque la pestaña esté cerrada.
Tema claro y oscuro
La misma información en dos presentaciones. El oscuro se agradece en un taller con poca
luz; el claro se lee mejor con sol de frente.
En español, y con criterio
Todo el sistema, sus manuales y sus mensajes de error están escritos en español y
pensados para explicar, no para desconcertar. Los números siguen siempre la misma
convención en todas las pantallas.
Planes y contratación
SISCOP NEXT se contrata como servicio: una cuota por ciclo que incluye el sistema completo,
su alojamiento, sus respaldos, sus actualizaciones y el soporte. No hay que comprar
servidores ni licencias por puesto.
Plan
Para quién
Usuarios
Espacio
DemoPrueba gratuita de un mes, con el sistema completo
Prueba gratuita de un mes, con el sistema completo
2
1 GB
BásicoTalleres y empresas pequeñas
Talleres y empresas pequeñas
5
1 GB
ProfesionalEmpresas en crecimiento, con equipo comercial y taller
Empresas en crecimiento, con equipo comercial y taller
20
5 GB
CorporativoOperaciones grandes, varias bodegas y obras simultáneas
Operaciones grandes, varias bodegas y obras simultáneas
100
20 GB
Todos los planes traen todo el sistema
No hay módulos recortados por plan. Lo que cambia entre uno y otro es cuánta gente
entra y cuánto espacio hay para fotos y documentos. Se puede cambiar de plan en
cualquier momento desde el propio sistema.
Facturación electrónica, aparte
La transmisión automática de comprobantes a la DGII se contrata como módulo adicional,
porque conlleva una integración certificada. La numeración y el control de
comprobantes funcionan en todos los planes.
Los límites indicados son los de la configuración vigente de la plataforma. Las condiciones
económicas definitivas — precio, ciclo de facturación, descuentos por domiciliación y
condiciones de la implantación — se confirman en la propuesta comercial.
Puesta en marcha
El sistema se configura una vez, con calma, y después solo se mantiene. Este es el orden que
menos trabajo da, porque cada paso se apoya en el anterior.
1
Los datos de la empresa
Logo, datos fiscales, numeración de documentos, impuestos y parámetros de cálculo. Es lo que se imprime en cada papel.
2
Los roles y la gente
Se definen los perfiles de la empresa y se da de alta al equipo con el suyo. Cada quien verá exactamente lo que le toca.
3
Líneas, acabados y catálogo
Los sistemas de perfilería con los que se trabaja y los materiales que se compran, con sus datos técnicos y sus costos.
4
Las plantillas de producto
Se importan de la biblioteca global las que se parezcan a los productos propios, se ajustan a los materiales de la empresa y se comprueban en el simulador. Con tres o cuatro plantillas afinadas ya se cotiza la mayoría del trabajo diario.
5
Precios, bodegas y existencias
Las cuatro listas de venta, las bodegas reales y el inventario de partida — que puede entrar con un conteo físico.
6
A trabajar
Primera cotización, primera orden de taller, primera factura. Los manuales están dentro del sistema, y cada pantalla abre el suyo con un botón.
Preguntas frecuentes
Sobre el alcance
¿Sirve si no fabricamos, solo instalamos o revendemos?
Sí. El área de ingeniería y la de producción simplemente no se usan. El resto — comercial, inventario, facturación, cobros y posventa — funciona igual, y el punto de venta está pensado exactamente para eso.
¿Es contabilidad?
No. SISCOP es un sistema de gestión operativa y comercial: cotiza, fabrica, factura, cobra y controla existencias. No lleva libro diario, balances ni declaraciones. La información que produce — facturas emitidas con su comprobante, notas, cobros — es exactamente la que su contador necesita.
¿Maneja nómina o recursos humanos?
No. Gestiona usuarios y permisos, y las comisiones de los vendedores, pero no nómina.
¿Funciona fuera de República Dominicana?
Todo el sistema sí, y es multi-moneda. Lo específicamente dominicano es la facturación electrónica ante la DGII y los tipos de comprobante fiscal; en otro país esa parte se usaría sin transmisión, emitiendo con la numeración propia de la empresa.
¿Se puede usar solo una parte, por ejemplo el inventario?
Sí. Los permisos permiten dejar visible únicamente lo que se vaya a usar. Lo habitual es empezar por comercial y facturación e ir incorporando taller e inventario cuando el equipo se acomoda.
Sobre los datos
¿Quién es dueño de la información?
La empresa. Sus datos están aislados de los de cualquier otra y se respaldan a diario, con la posibilidad de restaurarlos completos.
¿Se pueden traer los datos que ya tenemos?
El catálogo de materiales, los clientes y las existencias de partida se cargan durante la implantación. El inventario inicial suele entrar con un conteo físico, que además deja el arranque cuadrado desde el primer día.
¿Qué pasa si dejamos de usar el sistema?
Los respaldos son archivos completos de la información de la empresa y se pueden entregar. Conviene dejar esa condición escrita en el contrato de servicio.
¿Alguien de SISCOP puede ver nuestros datos?
El equipo de la plataforma dispone de un acceso de soporte para entrar a operar dentro de una empresa cuando hace falta resolver una incidencia. Es el permiso más amplio del sistema, está reservado a la plataforma y todo lo que se hace con él queda en la auditoría de la empresa, con nombre y hora.
Sobre el uso diario
¿Cuánto se tarda en aprender?
Depende del puesto. Quien solo cotiza está produciendo el primer día; las primeras dos cotizaciones cuestan un rato y la tercera sale en minutos. Configurar las plantillas de producto es la parte que más criterio pide, y es donde acompaña la implantación.
¿Hay manuales?
Diecinueve manuales por área, escritos en lenguaje llano y con capturas reales del sistema. Cada pantalla tiene un botón que abre directamente su capítulo, y el asistente de soporte responde leyendo esos mismos manuales.
¿Funciona sin internet?
No. SISCOP necesita conexión, porque toda la información es compartida y se actualiza en vivo entre la oficina, el taller y la obra. Con la conexión del móvil basta para trabajar en obra.
¿Cuánta gente puede trabajar a la vez?
Toda la que tenga usuario, sin límite de conexiones simultáneas. El límite del plan es de usuarios activos, no de personas conectadas al mismo tiempo.
¿Se puede entrar desde el celular?
Sí, y las pantallas de campo están hechas para eso. Además se instala como aplicación, con su icono, y cada dispositivo mantiene su propia sesión.
Si alguien se equivoca, ¿se puede deshacer?
Depende de qué. Un borrador se corrige o se borra. Un documento emitido no se borra nunca: se anula con su motivo y queda a la vista. Y todo cambio queda en la auditoría, así que siempre se puede reconstruir qué pasó.
¿Tengo que estar vigilando el sistema?
No: el sistema le busca a usted. Avisa de treinta cosas distintas —una factura que
venció sin cobrarse, un material que bajó del mínimo, una nómina esperando su firma,
un comprobante que la DGII rechazó— en la campana, en el teléfono o por correo. Y de
qué avisa, con qué condición y a quién le llega lo decide usted desde una pantalla,
sin pedirle nada a nadie.
Sobre facturación e impuestos
¿Emite comprobantes fiscales válidos?
Sí. Los rangos autorizados por la DGII se dan de alta en el sistema, cada factura gasta uno en orden y sin saltos, y el sistema avisa antes de que se agoten o venzan.
¿Y la facturación electrónica?
Con el módulo contratado, la factura se transmite a la DGII al emitirse y vuelve firmada, con su código QR y su timbre en el papel. Si Hacienda rechaza algo, el sistema guarda exactamente qué se mandó y qué contestó, y permite corregir y reenviar o reasignar el comprobante.
¿Contempla exoneraciones y regímenes especiales?
Sí: normas de base reducida como la 07-07, régimen especial, ventas gubernamentales con su retención y exportaciones, cada una con el tipo de comprobante que le corresponde.
¿Se puede facturar en dólares?
Sí, y el comprobante se declara como corresponde: los importes en pesos, como exige Hacienda, y al lado los mismos importes en la divisa con su tasa. También se puede cobrar en una moneda distinta de la que se facturó.
Sobre el servicio
¿Qué incluye la cuota?
El sistema completo, su alojamiento, los respaldos diarios, todas las actualizaciones y el soporte técnico dentro del propio sistema.
¿Las actualizaciones se cobran aparte?
No. Las versiones nuevas llegan solas y sin coste adicional, y cada una trae su lista de novedades dentro del sistema.
¿Cómo se pide ayuda?
Desde el propio sistema, abriendo un ticket. Responde primero un asistente automático que consulta los manuales; si no sabe, pasa el ticket a una persona y lo dice. Cuando conviene hablar, el equipo puede llamar por voz dentro del ticket y compartir pantalla en cualquiera de los dos sentidos.
¿Se puede probar antes de decidir?
Sí. El plan Demo da acceso al sistema completo durante un mes, sin coste, para dos usuarios.
¿Se puede pedir una función que no está?
Sí, por el mismo canal de soporte. Buena parte de lo que hoy tiene el sistema salió de lo que pidieron quienes lo usan; el historial de versiones lo refleja.
El siguiente paso
La mejor forma de valorar SISCOP NEXT no es leer sobre él, sino cotizar con él una de sus
ventanas y ver el desglose de material que devuelve. Una demostración guiada toma menos de
una hora y se hace sobre productos reales de su empresa.
Solicite una demostración en
siscop-next.com
SISCOP NEXT · Sistema de gestión integral para empresas de fabricación e instalación